La larga marcha del despojo y la resistencia de comunidades indígenas

La historia de despojo de las comunidades indígenas comenzó hace siglos, desde el inicio de la conquista y colonización de nuestros territorios. Continuó con los estados nacionales, que protagonizaron campañas aniquilantes y de violencia extrema, como las llamadas Conquista del Desierto y del Gran Chaco. Se trata de un proceso histórico justificado por la ideología moderna, que jerarquizó territorios y seres humanos. Hoy, detrás de los desalojos a comunidades indígenas en varias regiones del país, subsiste el mismo soporte ideológico en el que se apoya el capitalismo extractivista, colonial y patriarcal. 

Desde la Unión de Asambleas de Comunidades repudiamos los procesos de despojo a que están siendo sometidos los pueblos indígenas ancestralmente enraizados en esos territorios. Para encontrar razones sobradas de repudio, hay que comprender la historia larga, esa que nos muestra las continuidades profundas a lo largo del tiempo. Sus territorios no fueron elegidos por un valor inmobiliario, sino que fueron ancestralmente anclados en su cosmovisión. Se trata de sentir un territorio para crear comunidad. Sin embargo, esa historia larga es ocultada por el poder, que habla de títulos de propiedad (privada) para desalojar y usurpar territorios. 

Son las armas y las leyes las que despojan. Las primeras, a través de estrategias de un alto nivel represivo protagonizadas por fuerzas de seguridad públicas y, muchas veces, grupos armados privados. Las segundas, porque las únicas leyes que se respetan son las del despojo en manos de grandes terratenientes y empresarios; las que podrían proteger los derechos de las comunidades se ignoran. Es el caso de las comunidades mapuche Lof Kinxikew (Quintriqueo) y Lof Melo, cercanas a Villa La Angostura, cuyo territorio es disputado por supuestos propietarios de ascendencia belga. Las comunidades no tuvieron acceso al expediente judicial y no conocieron las formas que tomaría el desalojo, durante el cual no se hizo presente un juez, requerimiento de este tipo de procesos judiciales. 

Es con armas y más leyes con las que seguirán desalojando comunidades indígenas. Hacia allí apunta el capítulo de desalojos de la “Ley de inviolabilidad de la propiedad privada”, que tiene media sanción del Senado. 

Desde la asamblea de asambleas que es la UAC seguiremos acompañando a las comunidades y resistiendo con ellas en la defensa de sus territorios. 

BASTA DE DESALOJOS DE COMUNIDADES INDÍGENAS!                   

RESPETO A LOS TERRITORIOS INDÍGENAS ANCESTRALES!       

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